Cómo funciona el mercado negro de monedas virtuales para comprar en Candy Crush y otros juegos

micropagos moviles

Nadie regala nada ni vende duros a cuatro pesetas (expresión que, por cierto, ya mucha gente no entiende y que deberíamos dejar de usar…). En el mundo de los juegos para móviles si alguien os está ofreciendo comprar monedas de micropago de Candy Crush o de cualquier otro título a un precio más reducido del habitual, seguro que ellos no están perdiendo dinero. ¿Queréis saber cómo funciona este oscuro mundillo?

El método del proxy

Los revendedores de monedas de micropago, que pueden ser desde gemas hasta cristales, billetes o cualquier otro tipo de cosa dependiendo del juego, los ofrecen a un precio inferior al oficial. La pregunta es cómo puede ser que estos revendedores tengan mejores precios que los de los propios fabricantes. ¿Hay chanchullo? Sí, hay chanchullo. Pero eso ya deberíais haberlo imaginado. Lo que hacen estos revendedores es adquirir las gemas en los países donde se encuentran más baratas o en aquellos donde hay promociones de las que sea posible beneficiarse. Una vez han adquirido la mayor cantidad posible de gemas lo que hacen es ofertarlas en las regiones donde puede haber un buen margen de beneficio en comparación a lo que les costó.

Esta técnica se lleva aplicando desde muchos años atrás en el mercado general de los videojuegos, en especial en los títulos free to play disponibles en ordenadores PC. Por lo tanto, no es algo que deba sorprender a quienes ya tienen un largo recorrido en este tipo de títulos online. Los revendedores utilizan conexiones proxy para conectarse a otras regiones, pero en algunos casos también es posible robar el acceso a ordenadores y dispositivos que no son de su propiedad, aprovechándose de, por ejemplo, la instalación de malware.

delincuentes moviles

Pero estos delincuentes se pueden encontrar con obstáculos, como que la propia empresa desarrolladora imponga un bloqueo de envío de objetos entre usuarios, para que los jugadores no puedan cambiar libremente sus propiedades. En estos casos los revendedores tienen que tomar posesión de las cuentas de usuario de sus clientes para poder conseguir los objetos de micropago en cuestión por… otros medios. Esto no es precisamente la mejor idea, dado que nadie debería estar tranquilo de proporcionar su cuenta de usuario a uno de estos revendedores. No obstante, hay muchas personas que lo hacen sin ningún tipo de miedo.

Los medios a los que referimos no incluyen jugar y jugar durante horas, ni aprovechar promociones especiales, sino hacer el pago de los objetos de micropago con tarjetas de crédito robadas de Internet. La Internet profunda tiene millones de números de tarjeta que están disponibles para estos delincuentes, por lo que no les resulta difícil conseguir los objetos. Eso sí, podéis imaginar que el uso de este método puede acarrear problemas, dado que siempre quedará el registro en la cuenta de jugador de cómo se llegó a utilizar una tarjeta de crédito robada para hacer la compra. Y no deberíamos sorprendernos si algún día, por hacer esto, nos encontramos con problemas legales de un mayor calibre solo por el objetivo de conseguir power-ups en Candy Crush.

El abandono de los juegos

Lo que ocurre con los títulos free to play en los que se abusa de los micropagos es que las posibilidades de abandonar las partidas a corto plazo aumentan de forma considerable. El jugador que lo consigue todo en poco tiempo y cuya dificultad no resulta un reto para él será más propenso a abandonar la partida a las primeras de cambio. Si se trata de una comunidad más profunda, como es el caso de un MMORPG, estos objetos de micropago pueden llevara que se produzca un incidente en el medio económico del juego. Al final todo acaba siendo muy negativo para los jugadores y para los desarrolladores, así que recomendamos evitar todos estos sistemas fraudulentos.

Vía: El Diario

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